Cuando una persona pierde las ganas de vivir
- Flor

- 18 jul
- 3 min de lectura
Cómo acompañar el sufrimiento antes de que sea demasiado tarde
"La mayoría de las personas que piensa en quitarse la vida,
no quiere dejar de existir. Quiere dejar de sufrir."

Esta afirmación resume una realidad que la investigación en salud mental ha observado durante décadas: detrás de muchas conductas suicidas existe un sufrimiento intenso que la persona siente imposible de sostener.
Hablar de este tema sigue siendo difícil, ya que persisten el miedo, los prejuicios y el silencio. Sin embargo, el silencio no protege. En muchos casos, aumenta el aislamiento de quien está sufriendo.
Aprender a reconocer ese sufrimiento y saber cómo acompañarlo puede marcar una diferencia significativa.
El suicidio en Chile: una realidad que no podemos ignorar
En Chile, el suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte prevenible.
Según el Departamento de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud:
Más de 1.800 personas fallecen cada año por suicidio.
Aproximadamente cuatro de cada cinco personas fallecidas son hombres.
En adolescentes y adultos jóvenes constituye una de las principales causas de muerte.
Por cada suicidio consumado existen numerosos intentos que afectan profundamente a familias y comunidades.
La Organización Mundial de la Salud estima además que cada muerte por suicidio impacta directamente entre 20 y 30 personas, quienes también requieren acompañamiento y apoyo.
Estas cifras muestran que el suicidio no es un problema individual, sino que es un fenómeno humano, familiar y social.
El sufrimiento suele comenzar mucho antes
Nadie despierta una mañana y de un momento a otro decide terminar con su vida.
Habitualmente existe un proceso previo.
Aparecen el agotamiento emocional, la desesperanza, la sensación de ser una carga para otros, el aislamiento, la pérdida de sentido y la convicción de que nada cambiará.
Muchas veces estas señales pasan desapercibidas porque la persona continúa funcionando aparentemente con normalidad y esas señales pasan en el fondo de la experiencia subjetiva.
Por eso resulta tan importante desarrollar una cultura donde sea posible hablar del sufrimiento antes de que alcance niveles extremos.
Señales de alerta que no conviene minimizar
Algunas señales que merecen atención son:
Expresar que la vida ya no tiene sentido.
Hablar de sentirse una carga.
Aislarse progresivamente.
Despedirse de personas cercanas.
Regalar pertenencias importantes.
Cambios bruscos en el estado de ánimo.
Consumo excesivo de alcohol u otras sustancias.
Sentimientos persistentes de desesperanza.
Ninguna de estas señales confirma por sí sola un riesgo inminente, pero sí indican la necesidad de acercarse, conversar y buscar ayuda profesional.
cómo el sufrimiento puede llegar a hacer que una persona sienta que ya no puede continuar.
Qué NO decir
"Tienes que ser fuerte"
"La vida sigue"
"No exageres"
"Piensa positivo"
El suicidio no es únicamente una decisión racional, sino el resultado de una profunda alteración en la forma en que el cerebro procesa la realidad y las posibilidades futuras.
Qué SÍ ayuda

Escuchar
Validar
Permanecer
Buscar ayuda profesional
Eliminar acceso a medios letales
No dejar sola a la persona cuando existe riesgo inmediato.
Si este artículo llegó hasta ti porque tú o alguien cercano está atravesando un momento de profundo sufrimiento, quiero que recuerdes algo.
No tienes que encontrar todas las respuestas hoy.
Tampoco tienes que sostener este peso completamente solo.
Pedir ayuda no es un signo de debilidad.
Es una forma profundamente humana de cuidar la vida.
Si sientes que mi forma de comprender el sufrimiento resuena contigo, encontrarás en este espacio un acompañamiento que integra psicología, filosofía y prácticas contemplativas para ayudarte a transitar este momento con mayor consciencia, aceptación, integración y ecuanimidad.
Puedes conocer mis programas o agendar un acompañamiento individual cuando sientas que es el momento.
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